miércoles 10 de junio de 2009

Fuego del cadalso a ojos vacuos de amburana cearensis


Gloria Dávila Espinoza (*)

Soy...
moud,
muud,
hammaca...
hamaaaaaaaaaaaaaaca……
amburana cearensis
hija y madre,
padre y abuelo
de
loros machacos
pumas,
águilas,
jaguares
y caimanes
deslizándose dócilmente
en anatomías de cuerpos
tupidos de pigmento en arco iris
de aire puro
en simbiosis.
Soy
fuego
y sombra
si tú lo quieres
hamaca,
cruz,
cadalso
o portal de luz
bebida de
calma
de guerra
y látigo de
fuego
hielo
tibio
y candente.

Soy...
esencia
de tu vida
de tu muerte,
de tus ojos
que hoy son
gruesas
gotas de ríos
en raudas caídas
de plata
o diamantes ocultos
en tupidas selvas vírgenes,
y tú vienes
mezquino
y resumes
mi cuerpo
a páginas antiguas
de alcobas
de alelí
orquídeas
o
nauseabundos olores
repleto de alcoholes
en tanto
oigo el canto
de mis tristes aves
que a mi puerto arriban
dibujando sonrisas
hecho sólo ecos
que a tu razón
le son
nada o poco
; indiferentes.
Soy la Madre Diosa del Mundo,
soy...
esfinge elemental
ritual de imágenes
Iaooooo,
iaaaaaoooooo…
alma primordial,
soy del viento la cumbre
y de la mar sus profundas aguas.

Hoy...
te miro desde aquí,
desde mi elaborada sabia
en súmmun de raíces
fundidas en tierras profundas
entre ronsocos,
jabalíes,
shapajas
setas rojas
añujes,
manatíes
que en danza triunfal
pipean
el humo del toé
pero, eso soy si lo quieres
y
acaso no…
tus manos
tus garras
pezuñas
tu cuerpo
y mente
tu magma
y etérica esencia
pero,
no olvides…
que mientras
en tu altar

Sueñas
espejos mágicos
no habrá mañanas.
Soy tu esencia
tu alimento
tu pútrido vientre
o tu límpido fin
hecho sonajas,
tu génesis,
tu alfa y omega
Tu averno o ciénagas.

Soy…
eso soy
y
mucho más
un árbol (sombra)
hecho cenizas
de perdidas semillas
que arrastran cadenas
desde ayer
hoy
y
siempre.
¡Eso soy…, si tu lo quieres, sólo sombras y muerte!

(*)Poema del libro"Kantos de Ishpingo", dedicado a la amazonía


ALBERTO PIZANGO

(poema dedicado a Rafael Vásquez, Víctor Isla,
Yaneth Cajahuanca, Juana Huancahuari
y Marisol Espinoza)

Jimmy Calla Colana
Por orden del hombre blanco
Invadieron y quemaron tus chozas
te quitaron tus tierras
descuartizaron tus pájaros
cortaron tus árboles
quemaron tus bosques
envenenaron tus aguas.
Te vistes con hojas, plumas y harapos.

Sólo reclamas
lo que es tuyo,
y te pertenecen por siempre.
Hermano mío.

Mi corazon se desgarra
mis ojos lloran sangre
que gran suplicio
que gran martirio
cuanto odio enluta mi alma.

Hasta la muerte está triste.
Hermanos, que vivieron antes,
mucho antes que nosotros
Hermanos, que resistieron la invasión occidental

Hermanos, orgullo de nuestra identidadofrendaron sus vidas por los árboles, pájaros,ríos, montañas, bosques, tierras;
todo es tuyo.

Hermanos míos,
hombres blancos
dijeron diálogo,
pero por aire y tierra te mataron.
y te votaron al río
¡que gran genocidio!
¡que gran etnocidio!


Te desalojaron y te quitaron todo
para ellos no sois ciudadanos
para ellos no sois castellano, no sois cívico
para ellos sois chunchos salvajes
y ahora terroristas
¡que hipocresía!
¡que santurronería!


La metrópoli balconeril contempla tu sangre
que ilumina un nuevo amanecer.
Tus cuerpos están humeantes
tu corazón está perforado y abatido.

Hoy escondido entre las nubes
con hermosas plumas de vistosos colores
te convertirás en rocío manantial
y volverás nuevamente
a renacer entre nosotros.

Haremos hervir en una olla de barro, petróleo,
y le haremos tomar hasta la última gota
al genocida y cagueta .Alan García. LO JURO,

miércoles 3 de junio de 2009

De verdad, Vallejo en los infiernos


Eduardo González Viaña

César Vallejo escuchó los pasos de su madre trajinando en la cocina y tarareando una canción. Su voz era sobrenatural. Iluminaba los espacios y hacía que se perdieran el peso y la densidad de los objetos.
Escuchándola, y sin darse cuenta, César dejó caer la taza de café y aquella no hizo ruido al chocar contra el suelo. Cuando la madre caminaba cantando, el mundo recuperaba la naturaleza musical de su origen. La luz se partía. Los arroyos y las montañas, el viento y los árboles parecía que cantaban. Llegaba la noche, y hasta la luz de la Luna comenzaba a temblar.”
-Ahora, no me diga usted que este libro es cien por ciento real- me reclama un periodista italiano con motivo de la edición de mi novela “Vallejo en los infiernos” en ese idioma.
Acaba de leer en voz alta el fragmento anterior, y, aunque lo considera bello, le fastidia que una taza de café no haga ruido al chocar con el suelo.
-No. No es real.-respondo.
- Ah… ¿Admite usted que lo que escribe no es real?
-No es real una vez. Lo es dos, tres y muchas veces más.
Lo digo por varias razones.
La primera: Como lo denuncio en mi novela, César Vallejo fue en realidad un preso político y un candidato a pasar largo tiempo en la cárcel o a morir de súbito castigado por sus ideas socialistas. Los críticos y comentaristas de su obra suelen dedicar sólo unas líneas breves –y a veces mezquinas- a este hecho, que es fundamental en la gesta de “Trilce” y en la comprensión de ese libro y del propio país que le da origen.
Nuestro poeta fue testigo y denunciante de un acto criminal ocurrido en Santiago de Chuco, su pueblo, (1920) cuando azuzados por los poderosos, los gendarmes acantonados allí se levantaron en armas, intentaron eliminar a las autoridades locales y asesinaron a un intelectual amigo del poeta. Con piedras y con sus propias fuerzas, los vecinos impidieron que aquello se convirtiera en un genocidio.
La acción judicial fue iniciada contra los gendarmes y sus instigadores. Sin embargo, movida por fuerzas misteriosas, la Corte Superior de Trujillo la convirtió en una investigación judicial contra los denunciantes y las propias víctimas. El juez ad hoc enviado al lugar de los hechos festinó trámites, fabricó pruebas, inventó personas, dibujó firmas de personas ausentes y, bajo tortura, obtuvo la confesión de un supuesto autor material de los crímenes quien decía haber sido armado por Vallejo.
Cuando el abogado del poeta, pidió que el supuesto sicario fuera llevado ante la Corte de Trujillo, la “justicia” lo envió atado al lomo de una mula bajo custodia armada. A la mitad del camino, sus captores lo bajaron del animal y lo mataron a balazos aduciendo que había intentado huir.
Por casualidad, el juez ad hoc era también abogado de poderosas empresas donde habían estallado sublevaciones sociales, Casagrande, que en vez de salarios ofrecía coca y raciones de comida a sus trabajadores, y Quiruvilca, la mina donde miles de indios eran empujados a trabajar 20 horas al día hasta la extenuación, la tuberculosis y la muerte.
En la Universidad de Trujillo, había nacido entonces una generación de jóvenes intelectuales atraídos por el socialismo, por el anarquismo o por la sola idea cristiana de liberar a los oprimidos. Las grandes empresas y sus agentes querían escarmentarlos, inventarles algún sambenito y eliminarlos físicamente si fuera posible. Vallejo fue la víctima escogida, el incendiario, el terrorista de la época.
La segunda razón para aducir la realidad de mi novela es algo que no se suele contar: Vallejo, uno de los grandes poetas de la lengua castellana en el siglo XX, no pudo regresar jamás a su país. Si lo hubiera hecho, habría sido conducido de inmediato a los infiernos de alguna cárcel tremebunda. Ello se debe a que el proceso penal instaurado contra él nunca se extinguió, y sus enemigos anduvieron todo el tiempo buscando la extradición.
Los comentarios académicos obvian este hecho, y aluden a una risible “pasión metafísica” su imposible retorno.
La tercera razón, por fin, es que lo que fue real en 1920 se repite hasta la saciedad en nuestro tiempo. Quiruvilca, -denunciada por Vallejo en su “Tungsteno” y evocada en mi libro “Vallejo en los infiernos”- se parece entrañablemente en los días actuales a Yanacocha. Esta mina de oro, la más rica del mundo, se encuentra ubicada en Cajamarca, una región “vallejiana” en la que el setenta por ciento de la población padece extrema pobreza. Las denuncias de contaminación son frecuentes. Por fin, los sacerdotes que encabezan la protesta son amenazados de muerte y perseguidos por una banda de forajidos en estrecha relación con el cuerpo de seguridad de la mina.
-Amigo Gianluigi.- le digo al periodista. -Tiene usted razón. “Vallejo en los infiernos” no es real una vez. Lo es una y otra vez. Espero que no por mucho tiempo. Y también es real que un facineroso a sueldo, armado de un martillo, esperaba al poeta para acabar con él en las oscuridades del calabozo donde pasó su primera noche.
Esas son realidades diabólicas. Otras, y muy diferentes son las realidades poéticas. Y por obra de ellas, es verdad que la taza de café se quedó flotando. Y también es verdad que:
“Cuando la madre caminaba cantando, el mundo recuperaba la naturaleza musical de su origen. La luz se partía. Los arroyos y las montañas, el viento y los árboles parecía que cantaban. Llegaba la noche, y hasta la luz de la Luna comenzaba a temblar.”


Fuente:Bosque de Palabras (Julio Carmona)Ejecutado por Antenor Maravi Izarra

jueves 21 de mayo de 2009

¿ Por qué cantamos ?


Antenor Maravi Izarra

Nota de Redacción: Hace 6 años y 5 meses atrás, a propósito de las elecciones de las nuevas autoridades de la Región Ica,parafraseando el bello poema de Mario Benedetti: ¿Por qué cantamos?, escribí este artículo en el Periódico regional LA VOZ DE ICA, cargado de sueños y rogativas por el cambio de Ica, ¿Se cumplieron estos cambios?, el pueblo sabe que no. En todo caso, esta segunda publicación cyber espacial, sirva como un homenaje a este distinguido poeta y escritor latinoamericano que acaba de fallecer.¡Te queremos Mario!porque tus letras fueron caricias, nuestros acordes cotidianos, porque tu voz y tu pluma siempre estarán con nosotros, codo a codo, mucho más que dos...

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En una tertulia de poetas, uno de los presentes le preguntó a Mario Benedetti, ¿Por qué cantamos?, ¿Si cada hora viene con desilusiones, si el tiempo es una cueva de promesas y ladrones, la vida es más que un blanco móvil, si el pueblo se muere de tristeza y el corazón del hombre se hace añicos en cada instante antes de que explote la vergüenza..?.Benedetti, respondió: “Cantamos porque los sobrevivientes y nuestros muertos quieren que cantemos. Cantamos porque el grito no es bastante y no es bastante el llanto ni la bronca, cantamos porque creemos en la voz del pueblo, y porque un día venceremos toda esta pesadilla, donde las autoridades empiecen a entender que su responsabilidad mayor es estar al lado del pueblo y servir sus nobles ideales; y cantamos porque somos militantes de la vida y porque no podemos ni queremos dejar que la canción se haga cenizas”.
Parafraseando al insigne poeta uruguayo, en estas líneas permítaseme sembrar los surcos de la canción de la esperanza y los sueños renovados para el pueblo iqueño, porque a partir del primer día hábil del próximo año, empiecen de veras a abrirse nuevos asideros y voluntades que posibiliten romper esa toldera de marasmo e indolencia cívica, en el que muy a pesar nuestro, poco a poco nos hemos acostumbrado a compartir una realidad caótica y a veces vergonzante.
Ya tenemos nuevas autoridades, un tercio de la población electoral apostó por un gobierno aprista, tanto para la gestión municipal como para la administración del nuevo gobierno regional. Dios quiera que el pueblo no se haya equivocado una vez más, pues estas elecciones representan esa canción de la esperanza renovada, con la necesaria búsqueda de nuevas alternativas y posibilidades de real cambio, de participación del pueblo en los asuntos que a todos nos compete. Por encima de los resultados y las propuestas electorales, que ciertamente fueron escasos y en algunos casos tremendistas, confiamos que las nuevas autoridades a diferencia de los viejos tiempos del sectarismo, empiecen a sumar esfuerzos y voluntades sin distingo de ninguna índole, solamente así será posible salir de esa toldera asfixiante.
Reza un viejo proverbio:”Todo pueblo tiene la autoridad que se merece”, y en esta oportunidad esperamos no habernos equivocado, al contrario como en la vieja canción del ángelus, sea realmente el anunciar de una nueva etapa, que nuestros corazones y mentes sirvan para honrar al pueblo que a unos los vio nacer y a otros nos cobija con tanta generosidad. No es hora de lamentos ni de desencuentros, es hora de sumar, las reservas morales del pueblo iqueño así lo demandan.
Más allá de las diferencias políticas, el pueblo exige nuevos roles, que la cultura de permanente confrontación ceda al paso a una nueva cultura política de cooperación. Es ineludible y muy necesario que los viejos y honrosos conceptos de la moral, la ética y la transparencia sean los rasgos distintivos de quienes próximamente asumirán la histórica responsabilidad de no defraudar nunca más la voluntad del pueblo que los eligió.
Publicado en La Voz de Ica 07/12/2002

martes 19 de mayo de 2009

Benedetti: el mundo llora su partida

Julián Pérez Porto

La alegría no duró demasiado. Como sabrá la mayoría de ustedes, diez días después de haber obtenido el alta médica que le permitió regresar a su hogar, la muerte se apoderó del cuerpo de Mario Benedetti y ya no hubo cadena de poesía, rezos ni esfuerzos que surtieran efectos positivos sobre su salud.
Frente a esta realidad inevitable pero que no deja de doler, sólo queda espacio para la resignación y el consuelo de su bienestar. Este destacado escritor uruguayo ya no nos acompaña de forma física pero, tal como sucedió hasta ahora, su figura aparecerá siempre que alguien lea algunas de sus obras o recuerde lo más excelso de la poesía.
Sobre su partida, ocurrida durante la jornada de ayer en Montevideo, no queda mucho por decir. No deben existir muchos rincones del planeta en los cuales esta lamentable pérdida no se haya convertido en la noticia del día, por eso desde Poemas del Alma preferimos centrar la información de hoy en la historia de vida de este autor admirado, respetado y querido por millones de personas.
Benedetti en pocas líneas
A diferencia de otros casos, esta vez no es necesario volver a desarrollar una biografía para descubrir quién fue, es y será Mario Benedetti.
Si uno reserva algunas horas para disfrutar de obras como “La Tregua”, “Montevideanos”, “La muerte y otras sorpresas”, “Recuerdos olvidados” y “El porvenir de mi pasado”, encontrará a un uruguayo que supo brillar no sólo como poeta, sino también como novelista, ensayista y cuentista.
Por otra parte, basta con conocer las repercusiones que ha tenido su muerte para confirmar la grandeza y la importancia de este prolífico autor que nació en la República Oriental del Uruguay el 14 de septiembre de 1920.
María Simón, la ministra de Cultura del territorio charrúa, por ejemplo, recordó a Mario como a un hombre que “vivió con mucha intensidad”. Para ella, la partida de este “ícono de la cultura uruguaya”, tal como lo definió ante la prensa, no constituye una pérdida porque Benedetti no dejará de formar parte de la identidad nacional uruguaya.
Más conmovido por la estrecha relación que lo unía a este distinguido poeta que, en una oportunidad, aseguró que “la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida”, el escritor Mauricio Ronsencof señaló ante la agencia EFE que este fallecimiento deja a la literatura de habla hispana “sin una figura de primer nivel que regaló talento y dignidad” y a él, sin su hermano y amigo.
Su perfil más reconocido
Hace un tiempo, Delfina Acosta publicó en Poemas del Alma un artículo basado en la faceta más elogiada y admirada de Benedetti: la de poeta.
En ese contexto, la narradora, poetisa y periodista paraguaya lo definió como un representante de la poesía vinculada a la reflexión, al amor y a las causas sociales. Por supuesto, cada una de esas asociaciones está respaldada por ejemplos concretos.
En “Asunción de ti”, por citar sólo uno de sus textos, el autor nos invita a meditar sobre el afecto, mientras que, en “Enamorarse y no”, nos ofrece una detallada descripción del enamoramiento. Asimismo, en “Un padrenuestro latinoamericano”, “Noción de patria” y “Oda a la pacificación”, este escritor que, en los últimos tiempos, estaba algo cansado de recibir homenajes, vierte sus pensamientos en materia social.
Aunque no fueron escritas en estos días, las palabras que Benedetti eligió para componer “Hasta mañana” cobran un valor absoluto y un sentido profundo en estos momentos.
En esta obra, el literato que llegó a recomendar, en otra de sus poesías, “no tutearse con la muerte y disfrutar mientras se pueda” dice, entre otras frases, “voy a cerrar los ojos en voz baja / voy a meterme a tientas en el sueño” para continuar con “yo me siento lejos, tan pequeño / que a Dios invoco, pero no le pido / nada, con tal de compartir apenas / este universo que hemos conseguido”.
Repercusiones en la prensa
Como era de esperarse, la noticia acerca del fallecimiento de Mario Benedetti no tardó en dar la vuelta al mundo. De ayer a hoy, cientos de publicaciones, tanto impresas como digitales, dedicaron amplios espacios a esta información.
Uno de los que anunció con pesar esta muerte fue “El Comercio Digital”, un medio que presentó al uruguayo como “el poeta del amor y el compromiso social”. De forma similar, “El Diario Montañés” eligió abordar la cuestión a través del título: “Muere Mario Benedetti, mito de la literatura en busca de la utopía y el compromiso social”.
“Un emblema de la literatura”, “Mario Benedetti no muere” y “Muere Benedetti, poeta que nos ayudó a caminar hacia la utopía”, han sido otros de los titulares elegidos para difundir este triste hecho que enluta a la literatura universal.
Mientras cada uno de nosotros lo mantiene en el recuerdo, algunos lo lloran y otros ya lo echan de menos, este genio de las letras que ha acumulado prestigiosos galardones tales como el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el Premio Iberoamericano José Martí y el Premio Internacional Menéndez Pelayo, entre otros, debe estar tiñendo a las nubes con su poesía y hallando una respuesta a aquella vieja duda que el poeta había manifestado años atrás acerca de la existencia de Dios. “Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda”, había dicho en una oportunidad este gran maestro uruguayo al que hoy despedimos con tristeza.

lunes 18 de mayo de 2009

La humana voz de Mario Benedetti

Mario Benedetti nació el 14 de setiembre de 1920 en Paso de los Toros (Uruguay). Falleció a los 88 años (17 de mayo), fue ante todo un poeta militante de izquierda.


Después de radicar en su ciudad natal, sus padres se trasladaron a Tacuarembó y luego a Montevideo. A los cuatro años (1928), inició sus estudios primarios en el “Colegio Alemán” de Montevideo, de donde fue retirado y pasó al “Liceo Miranda”. Enseguida estudió en la “Escuela Raumsólica de Logosofía”.

Sus estudios secundarios los realizó en el “Liceo Miranda” y de modo informal. Entre 1938 a 1941 radicó en Buenos Aires, en 1945 ingresó al equipo de redacción del semanario “Marcha”, donde permaneció hasta 1974, año en que fue clausurado por el gobierno de Juan María Bordaberry. Desde entonces, se convirtió en un poeta exiliado habiendo radicado en el Perú. Finalmente, decidió vivir en España, donde escribió lo mejor de su literatura. Para Benedetti escribir y ser un activista intelectual era lo mismo; es decir, crear y al mismo tiempo pensar en modificar la realidad, por eso dijo: “No creo que haya en esto una contradicción, porque la política es también una forma del amor (aunque no viceversa).

Hay que aventar cierta mentirosa imagen que suele presentar al luchador político como un ser tan riguroso en su disciplina, que es incapaz de amar como cualquier hijo de vecina, e incluso a la hija del vecino, sobre todo si está bien de piernas e ideología. El amor no es un artículo suntuario, sino una necesidad vital del ser humano.

Y no pensamos avergonzarnos de semejante realismo”.Laboró como crítico de teatro y fue codirector de la página literaria semanal Al pie de las letras en el diario “La mañana”, derrochó humor en la revista “Peloduro”, escribió crítica de cine en “La Tribuna Popular”. Regresó a Cuba y participó como jurado del concurso Casa de las Américas, viajó a México y participó en el II Congreso Latinoamericano de Escritores.

Escritor fecundo, su universo literario abarca varios géneros como cuento, ensayo, crónica literaria, novela, sus más importantes libros de poesía son: El mundo que respiro (2001), Insomnios y duermevelas (2002), Inventario tres (2003), Existir todavía (2003), Defensa propia (2004), Memoria y esperanza (2004), Adioses y bienvenidas (2005), Canciones del que no canta (2006), Testigo de uno mismo (2008).

sábado 4 de abril de 2009


Hace más de dos semanas, apróximadamente, falleció la poetisa Blanca Varela. En homenaje a su memoria el compañero Juan Cristóbal nos redacta este texto de reconocimiento a sus aportes. Lo remitimos para su más amplia difusión.


PEQUEÑO BRINDIS POR BLANCA VARELA

Juan Cristóbal


Blanca Varela (cuyo primer libro "Ese puerto existe" lleva prólogo de Octavio Paz) representa un hito importante que pasó desapercibido, no obstante participar en el famoso grupo de Westphalen que sacaba "Las Moradas". Luego colaboró en editar "Amaru". Pero ¿por qué pasó desapercibida?

Poesía de Blanca Varela

Se ha hablado mucho en los últimos años sobre la poesía de esta notable escritora. Añadiré, solamente, que su poesía me impacta por las siguientes notas que, para mí, pasan a ser fundamentales en su poesía y en la poesía peruana e hispanoamericana:

-Una conciencia del desamparo y de la soledad, especialmente en el campo amoroso. Frente a ello una reflexión filosófica a partir de su propia existencia y de la realidad del mundo exterior, lo que la hace ser profundamente racional y a veces lógica ante la presencia de lo cotidiano.

-Un antiretoricismo desnudo y vital que va acompañado de una fina ironía (siempre negra), a pesar de la angustia envuelta en la pelea con lo absurdo. Por lo que cada palabra, cada verso aparece como una necesidad, pues hurga en la entraña del hombre pues quiere encontrarle su humanidad, lo que nos hace sufrir con sus emociones y emocionarnos hasta el descalabro con sus sufrimientos.

-Es una poesía que jamás se pierde en el caos. Siempre conserva un centro, una armonía sólida y equilibrada, a pesar que trata con un mundo hostil, caótico y desarraigado.

-Finalmente, hay un trasfondo popular a través del empleo de refranes, canciones infantiles, el mundo de sus hijos. Por lo que también trasluce una gran inocencia (no candidez) en sus expresiones poéticas.

-La poesía de Blanca Varela no es optimista, pero tampoco negativa: ama la vida y la muerte de una manera franca, vital e inocente. Siente, sin embargo, una dificultad para optar por la esperanza humana.

Aportes de Blanca Varela a la poesía peruana

Parto de un principio filosófico-político: lo esencial no está siempre en el plano de lo real, en la realidad objetiva y visible. Sólo cuando la realidad alcanza en su desarrollo cierto nivel, es que se muestra la esencialidad, es decir, la plenitud de esa realidad, por lo que la esencialidad se vuelve indispensable. Y por supuesto, tienen que haber elementos orgánicos y pensantes asi como dinamismos colectivos que ayuden a esa visibilidad. (Ejm: una revolución)

Esta es la impresión y la respuesta que tengo de por qué hoy la poesía de Blanca Varela se torna importante, necesaria. Y por qué antes aparecía como desapercibida (aparte de haber sido la esposa de Syzslo): porque la realidad, que ella poetizaba no se había desarrollado lo suficientemente y Blanca Varela había tocado fibras muy profundas de esa realidad que no podían ser comprendidas en ese momento. Y hoy, sí. (La crisis existencial de los años 50 se parecen a las de ahora, sólo que hoy es más profunda, pero puede ser mucho más comprendida porque, entre otras cosas, hay elementos culturales y sociales, que también se han desarrollado, que nos lo hacen comprender mejor). Aparte, por supuesto, del papel que hoy cumple y desarrolla la mujer en la sociedad.

Ese es el primer aporte fundamental de BV a la poesía peruana: el tocar fibras muy profundas y fundamentales de la realidad peruana. El segundo es el silencio.

Se dice que toda gran poesía modifica o profundiza nuestro punto de vista, incluso nuestro destino, pues una obra de arte que no realice ello, que no quede en algún rincón de nuestra memoria, no es una obra de arte trascendente. Y la poesía de BV me hace comprender el destino de hoy más que por lo que dice, por lo que calla: por lo que dice el silencio de sus versos, que representa para mí la explosión del silencio. Pues su silencio me transmite la necesidad de la liberación del hombre -en su plano social y moral- y eso significa que su poesía refleja su tiempo, el tiempo histórico y existencial en que se desenvuelve.

Pero el silencio de BV no es sólo en su producción poética, sino también en su actitud humana, en su comportamiento ético: jamás ha deseado ni querido un protagonismo social, ni le ha interesado aparecer o asomarse como una sobreviviente. Sino solamente como lo que es: una mujer peruana que escribe poesía. Y este es su tercer aporte.

A pesar que vivimos en un mundo de rápidos desgastes, la poesía de BV no se ha desgastado. Todo lo contrario: ha cobrado una dimensión importante en la poesía peruana y latinoamericana. Y una influencia de primer orden en la poesía actual de las mujeres que se dedican al duro oficio del escribir (y que ojalá esa influencia literaria también vaya acompañada de la sinceridad moral y ética que fluye de la personalidad de BV), asi como en los grupos feministas, a pesar que en alguna entrevista (a Ultima Hora) BV señalaba que la mujer sólo se puede liberar a través de la lucha de clases y en una organización revolucionaria. Todo lo cual estructura su cuarto aporte.

Finalmente, creo que la poesía de BV es ya una herencia cultural, pues nos ayuda a vivir, a comprender este mundo insano, corrupto y perverso. Y de paso, a comprendernos a nosotros mismos, y a exigirnos a ser lo más transparentes posibles. Y si bien su grito es distinto al de los poetas sociales de los 50 y posteriores, el destino literario ha elegido, como paradigma humano y poético, el lenguaje de su grito.

BOSQUE DE PALABRAS

Publica el día de hoy el siguiente texto de "Juan Pueblo":
Poetas amenazados por los criminales fujimontesinistas

Los poetas peruanos han iniciado una campaña de lavado de la bandera nacional, como protesta a la política entreguista y represiva del gobierno aprista conducido por Alan García Pérez, por vulnerar la soberanía y la dignidad de la Patria, mediante los Tratados de Libre Comercio, especialmente el que se ha firmado con Chile, el cual abre totalmente las puertas de nuestra economía y territorio a la oligarquía chilena, aquella que mediante Augusto Pinochet, destruyó a sangre y fuego el gobierno democrático y popular de Salvador Allende y que asesinó a miles de artistas y luchadores sociales chilenos, entre ellos a Víctor Jara. Hoy, a esa burguesía fascista se les da todas las ventajas con un tratado totalmente asimétrico, para que puedan apoderarse de recursos estratégicos del Perú, así como de territorios.

La trayectoria de cada uno de los poetas que se han adherido a esta resistencia pacífica está vinculada a la defensa de los derechos humanos, y, hoy, cuando el juicio al criminal de guerra Alberto Kenya Fujimori Fujimori, está por concluir en su primera etapa y se espera una condena de 35 años para el jefe de los grupos paramilitares, se ha iniciado una campaña de amenazas por parte de las huestes fujimontesinistas, amenazas que están dirigidas principalmente a la antropóloga y poeta Rosina Valcárcel.

Desde estas páginas de Juan Pueblo, nos solidarizamos con ellos y les decimos compañeros poetas: ESTAMOS CON USTEDES!
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Juan Pueblo", revista de antropología que dirige Manuel Mosquera.