sábado 5 de diciembre de 2009

José María Arguedas, 40 años después

Alfredo Herrera Flores (*)

Es difícil imaginar qué pasó por la mente y el corazón de José María Arguedas aquellos días de finales de noviembre de 1969, para que en la soledad de su estudio en la Universidad de La Molina decidiera, por fin, agarrar firmemente su arma, apuntarse a la cabeza y tirar del gatillo, y más difícil de imaginar aún es el sentimiento de agonía que soportó hasta que su cuerpo cedió a la muerte, cuatro días después de la fatal determinación, el 2 de diciembre.
Cuarenta años después, la pregunta que los sectores sociales, políticos y literarios que siguieron de cerca la vida atormentada y a la vez esperanzadora de Arguedas se hicieron en ese momento sigue vigente, no porque no haya respuesta sino porque esa respuesta, adelantada por el propio intelectual andahuaylino en sus obras, entrevistas y ensayos cuestiona aún a quienes intentamos encontrar el camino para eliminar muchas de las barreras sociales que afectan a nuestra sociedad, manteniéndola en la exclusión, la ignorancia y la injusticia.
Los especialistas han dado en llamar a la novela póstuma “El zorro de arriba y el zorro de abajo” (Losada, Buenos Aires, 1971) como su testamento político, y así se entiende hasta hoy, pues en ella Arguedas narra sus conflictos íntimos que lo llevarían al suicidio, sus impresiones sobre la vida social, cultural y política del país, su experiencia con otros escritores latinoamericanos, su visión de la cultura andina y sus frustraciones respecto al amor y su obra creativa. Sin embargo, esta novela es nada más que el epígono de una vida dedicada a expresarse con la voz y la emoción de un hombre de su raza.
Probablemente sea “Todas las sangres” (Losada, Buenos Aires, 1964) la novela en la que José María Arguedas intentó reunir toda su mirada respecto al mundo que le tocó vivir, ese mundo en el que superviven enfrentados y a la vez de espaldas uno del otro, la cultura andina y la occidental (traída de España a la fuerza), ambas ya tergiversadas, adulteradas y hasta corrompidas por el curso de la historia y el paso del tiempo, un mundo del cual él mismo fue víctima a lo largo de su vida.
“Todas las sangres” intenta ser una novela total. Ya su título anuncia esa aglutinación real e inevitable que se manifiesta en la sociedad peruana y que fácil y lógicamente es aplicable a toda América. Aunque algunos críticos la señalen como una novela irregular, sus páginas conforman, a través de varias historias de enfrentamientos culturales, un cuadro de la realidad del país salido de los paisajes inhóspitos de la sierra peruana y recreado, repetido, renovado en la gran urbe.
La mayoría coincide en que es la novela “Los ríos profundos” (1958) la que mayor calidad literaria alcanza y lo coloca como el mayor narrador peruano, a pesar de que otros, sin desmerecer, hayan obtenido más fama y fortuna. Arguedas muestra en esta su segunda novela su propia experiencia como miembro de dos culturas enfrentadas. El niño Ernesto se ve como parte de la cultura dominante al ser hijo de un señor y al mismo tiempo como parte de la cultura dominada al criarse entre los indios, y como tal es testigo de una revuelta protagonizada por mujeres indígenas ante las injusticias del sistema, representado por el gobierno. Esta metáfora sería el hilo conductor de toda la obra literaria y antropológica de Arguedas y el centro de su visión del mundo.
Antes Arguedas había publicado “Yawar fiesta” (1941), novela en la que más bien muestra la cultura andina a través de una de sus tradiciones más arraigadas y que a su vez representa el enfrentamiento entre lo andino y lo español a través de la lucha entre el cóndor y el toro, pero al mismo tiempo mostraba las luchas internas y domésticas de un pueblo alejado del centralismo capitalino, que sufría los mismos males de la ciudad como la corrupción y el ejercicio despreciable y villano de la política.
En 1961 José María Arguedas publica la novela “El Sexto”, una historia de carácter autobiográfico que sale del tema habitual de lo andino y se interna en el submundo lúgubre e inhumano que es la cárcel, en este caso la que da nombre a la novela y en la que el propio Arguedas es internado por razones políticas. Pronto esta novela se convierte en un símbolo de la injusticia en el país pero luego pasa a un segundo plano mientras que Arguedas asume una mayor presencia en el ámbito cultural nacional e internacional, ocupa importantes cargos públicos y académicos a la vez que sus ideas son adoptadas por diferentes grupos políticos, inclusive.
Arguedas escribió también cuentos, poemas y ensayos antropológicos, de entre los cuales destacan el poema “Oda al jet” y el conjunto de poesías “Katatay”, los cuentos “Agua”, “Warma kuyay”, “La agonía de Rasu Ñiti” y “El sueño del pongo”, en los que redunda en el tema de la cultura andina. Entre su obra ensayística destaca el volumen “Notas sobre la cultura latinoamericana” (1966) y “Las comunidades de España y del Perú” (1968). Igual de importante es su labor investigadora sobre el folklore, recopilando canciones e interpretándolas en círculo de investigadores y especialistas, participando en eventos como el de la Fiesta de la Virgen de la Candelaria en Puno, donde precisamente bautizó al departamento como Capital del Folklore del Perú y que luego se institucionalizara a través de leyes y normas exclusivas para proteger y difundir la expresión musical y dancística del altiplano.
La trascendencia de la obra y el pensamiento de Arguedas se hace cada vez más amplia. En vida recibió varios premios y homenajes y hasta hoy de organizan cada año, y en las universidades más importantes de América Latina, Estados Unidos y Europa, reuniones académicas para analizar e interpretar su obra, aunque pocas veces se han aplicado, por ejemplo, para mejorar la calidad educativa en nuestro país. Los últimos años, la Casa de las Américas de Cuba, una de las instituciones más antiguas de fomento a la literatura y arte en general, ha instituido el premio honorífico anual José María Arguedas, a un autor y obras que haya destacado y aportado a la cultura latinoamericano en el campo de la narrativa.
José María Arguedas nació en Andahuaylas, en 1911. Al morir su madre siendo él niño y su padre se casara por segunda vez, quedó al cuidado de su madrastra, de quien recibió un trato de sirviente, junto a los indios de Puquio, adonde se trasladó la nueva familia. Al cumplir once años él y su hermano escapan de casa y se refugian en una hacienda, desde donde luego se trasladan a Abancay, Ica, Huancayo y finalmente Lima. Allí ingresa a la Universidad de San Marcos para estudiar Literatura, es apresado por participar en manifestaciones estudiantiles y al graduarse ejerce la docencia en Sicuani, Cusco. Posteriormente vuelve a Lima, donde es activo representante de los maestros y es llamado por el Ministerio de Educación para colaborar en planes educativos. Ejerce varios cargos, especialmente de investigador y catedrático en diferentes universidades, hasta su suicidio, el 28 de noviembre de 1969 y su muerte, acaecida el 2 de diciembre de ese año.

(*)ARGENPRESS CULTURAL

sábado 31 de octubre de 2009

Pretenden quitar facultades al INC


Antenor Maraví Izarra
Una amenaza de lesa cultura:
En el loco afán de allanar el camino neoliberalista al que nos tiene acostumbrado el presidente García, no contento con la expedición del DS Nº 009-2009-ED de fecha 19/08/09 que ya está en plena operación y que violando normas vigentes resta la necesidad de obtener el Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos (CIRA), como requisito previo para la intervención de los inversionistas o concesionarios, recientemente ha presentado al Congreso de la República, un proyecto de Ley en el que excluye al Instituto Nacional de Cultura (INC) la facultad – que ha sido suya desde su creación – determinar que bienes forman parte del patrimonio de la nación.Esta decisión, sin duda es atentatoria y una amenaza de lesa cultura, pues, el Perú es uno de los principales países del mundo con incalculables vestigios y monumentos arqueológicos, que al pasar a la interpretación y decisión normativa de nuestros honorables congresistas,en su gran mayoría legos en la materia, se estaría otorgando una especie de patente de corzo al saqueo y destrucción del bien patrimonial, en cambio el INC pese a sus limitaciones y altibajos cuenta con especialistas y expertos, tanto en el reconocimiento como la preservación de nuestra riqueza patrimonial nacional.
Zapatero a tus zapatos
En países que saben honrar su identidad y memoria histórica, exigen a los inversionistas respetar sus leyes, en muchos casos estos inversionistas colaboran en la puesta en valor de los monumentos histórico, pero en el Perú, pareciera que a contracorriente, se pretende lo contrario, es decir entregar a manos llenas a la voracidad de quienes vienen a saquear, y en adelante ya no tendrán que aguardar la luz verde del INC.Este proyecto de marras, marca un retroceso en esa labor de custodia de los bienes culturales que existen en todos los países civilizados. Hace tabla raza de las normas contenidas en el convenio cultural que el Perú ha suscrito con la UNESCO.Frente a esta amenaza, los arqueólogos más representativos del país, entre ellos quienes desempeñaron importantes cargos en la conducción y defensa de la cultura nacional, recientemente han emitido un pronunciamiento, puntualizando la siguiente precisión: Ni el Presidente de la República, ni el Congreso están por sí mismos, por muy alto que sean sus cargos, en capacidad de satisfacer esta función, porque es de rango técnico profesional y no político”. Con estas palabras se oponen al proyecto de Ley Nº 3464/2009-PE, que el Ejecutivo ha enviado al Congreso de la República, con el que se pretende quitarle al INC la facultad de declarar que bienes forman parte del patrimonio cultural del Perú.No debemos olvidar que la Constitución obliga al Estado a “Identificar, declarar, proteger y custodiar el patrimonio cultural, y si las condiciones lo demandan, le exige a intervenir en su conservación, restauración y recuperación”. Es decir, quien hoy nos habla constantemente del perro del hortelano, en realidad debería ser el primer guardián.
Decisiones gubernamentales sin planificación
¿Dónde encontrar el meollo de este atosigante embrollo? que a todas luces es atentatoria. Hay quienes afirman que en el Perú, en materia cultural, no existe ningún plan, ni política alguna. Todo gira al compás del ritmo de las improvisaciones y anuncios sensacionalistas que de cuando en cuando las circunstancias impelen al actual presidente.Frescas están las palabras del presidente García, pronunciadas en el mensaje de Fiestas Patrias del 2008, en las que entre las palmas batientes y las hurras delirantes de la bancada aprista, en el que anunció la creación del Ministerio de Cultura. Han transcurrido desde entonces 16 meses y absolutamente no se ha movido ni una paja, tampoco se ha promovido debate alguno para plantear los mecanismos pertinentes y compartir responsabilidades en la cristalización de este sorprendente anuncio, que al paso que va es muy posible que termine como una elucubración más de nuestro bien amado mandatario.
Arrebatos culturales que duermen en la incuria
Lo cierto es que, mientras no se diseñe una política coherente y sostenida en materia cultural que recoja y promueva, como diría José M. Arguedas, la savia vital de nuestra heredad milenaria, hablar de ministerios o confundir al pueblo lanzando una y mil promesas, sin planificación ni la mística de quienes gobiernan, como es el caso de Ica, que debido a la desidia demostrada a lo largo de estos últimos 20 años, en no haber gestionado el cumplimiento de la Ley 25041, promulgada el 14 de junio de 1989 en el primer gobierno del actual presidente, en la que se dispone la transferencia al INC-Ica, la antigua casona donde funcionó el “Colegio San José” para el establecimiento de la “Casa de la Ciencia y la Cultura Abraham Valdelomar” con la finalidad de recopilar, evaluar y monitorear el patrimonio científico, cultural, histórico, arqueológico y artístico, así como promover una permanente manifestación del arte y el folklore regional.Quiénes desempeñaron cargos de responsabilidad en los diferentes organismos gubernamentales, la mayoría de ellos de filiación aprista, no hicieron absolutamente nada por el cumplimiento de los alcances de esta importante y singular ley promovida por el recordado parlamentario iqueño, Fernando León de Vivero, y hoy esas buenas intenciones subyacen entre las calendas griegas. Claro, como la cultura no enriquece ni da que comer, salvo a los traficantes, todos arrojaron a la borda esta singular Ley, única en su género a nivel nacional, que de haberse convertido en realidad, sin duda, muy diferente hubiera sido el destino y la conducción de la cultura regional de Ica.
Entre latrocinios y afanes mercantilistas
Es más, en el caso del INC-Ica, además de haberlo convertido en una especie de agencia de retribución partidaria del oficialismo, quienes desempeñaron los cargos de director, sin ninguna experiencia en la custodia y protección del patrimonio y acervo cultural, poco o nada han hecho por preservar y fomentar el quehacer cultural, de cuyas resultas, se incurrieron no solo en lamentables deficiencias en el cabal desempeño de esta importante gestión administrativa, sino que se cometieron graves omisiones de función en la custodia y salvaguarda de los bienes patrimoniales, entre ellos el escandaloso robo de los mantos de la Cultura Paracas y una túnica de la cultura Wari, guardados en el Museo Regional de Ica, así como una condenable ausencia en la protección de diversos vestigios y zonas arqueológicas que fueron y siendo saqueadas por profanadores y huaqueadotes de tumbas, con el auspicio y la complicidad de una red de traficantes.Esta es la realidad acuciante del actual quehacer cultural en Ica, pero de ahí a que tengamos que compartir las oscuras intenciones de quienes desde el palacio de Pizarro, vienen alentando la restricción de las atribuciones del INC, con la finalidad de facilitar a quienes a toda costa quieren llenar sus arcas mercantilistas, dista mucho, por encima de todo siempre estaremos al lado de quienes defienden el invalorable legado cultural de este pueblo.No debemos olvidar. Un pueblo que no protege ni defiende su patrimonio cultural, es una sociedad insensible que no honra ni ama su memoria histórica. Es una sociedad vacía que padece de un inexplicable síndrome de autodestrucción.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Juliaca: En el nudo del tiempo:
Bodas de plata sacerdotales del poeta Luis Zambrano Rojas

Antenor Maraví Izarra
Los días 7 y 8 de Agosto, con ocasión del jubileo organizado en homenaje a los 25 años de ordenación ministerial, del poeta y sacerdote iqueño Luis Zambrano Rojas, párroco de la Iglesia “Pueblo de Dios” de Juliaca - Puno; quiénes tuvimos el privilegio de estar presentes en cada uno de los actos celebratorios, hemos compartido indescriptibles horas de solidaridad y gratitud a la labor cotidiana de este excepcional sacerdote, - ni las inclemencias del frío invernal que incesantes hacían notar su presencia nocturnal, pudieron mermar esta cita de afecto entrañable al homenajeado – todos a viva voz, entre cánticos y lágrimas, varones y mujeres, autoridades y esa numerosa feligresía conformada en su mayoría por jóvenes de este pujante pueblo del altiplano peruano, descendientes de los antiguos aymaras y quechuas, todos contritos y llenos de fervor religioso vibraron al lado de su guía y pastor espiritual.
Entre los importantes actos programados en este jubileo, cabe destacar la presentación del sexto poemario “En el Nudo del Tiempo”, esta importante entrega, igual que los otros poemarios que le antecedieron, caracterizada por su contenido eminentemente social y esa tenaz defensa y promoción de la vida y la dignidad de los seres humanos, es muy posible que hubieran rasgado las vestiduras de prelados pacatos y conservadores como Cipriani, empero ahí estuvo siempre solemne, este singular párroco, rodeado de poetas, escritores y declamadores, para muchos con olor a santidad, desatando con humildad las lianas de su reciente poemario, con testimonios valorativos de sus raíces ancestrales así como la descripción de sus incansables desvelos, ora como poeta y ora como sacerdote, a lo largo de estos 25 años de caminata pastoral, en las que cuasi proféticamente se adelantó al mensaje de la V Conferencia llevada a cabo hace algunos meses atrás en el Santuario de la Aparecida (Brasil),donde los obispos participantes proclamaron la importancia de acentuar la práctica de la Iglesia latinoamericana proyectada especialmente a los pobres y sojuzgados del mundo católico.
La concelebración de la Misa de Acción de Gracias con la participación de 30 sacerdotes procedentes de diferentes latitudes tanto del país como del exterior, con manifestaciones testimoniales y admiración resaltando sus excepcionales cualidades, fue otro de los actos inolvidables de este jubileo en los que, entre otras referencias se hicieron mención los avatares y variadas dificultades a los que pacientemente tuvo que hacer frente antes de su ordenación.
En sus innumerables jaculatorias poéticas y religiosas, siempre ocuparon el núcleo de su devoción pastoral, los excluidos de siempre, precisadas con tanta ternura en su poema “Hacedores de luz”: Adoro/ los labios originales,/sin colores postizos,/de la madre de la puna,/los callos de sus manos,/marcadas por las ollas,/por las piedras,/por las cebollas,/por la guerra y las estrellas./ Porque esos labios y esas manos,/solo ellos/han fabricado la luz.
La misma dimensión de ternura infinita al ser humano encierra el poema “Aquel Hombre”: Me daba pena aquel hombre/ tirado, con la cara al sol/ y la lengua seca. Corrí y le ofrecí un poco de agua;/ pero él me miró con la tristeza/ de los que se sienten morir. Desesperado lo cogí en mis brazos/ y lo llevé a la fuente de agua/donde empapé su ropa y sus carnes…/clavó en mi sus ojos/y me miró con lástima. Le hablé, le sonreí…/entré con él al agua y canté al viento./ Y entonces, sólo entonces/ el Hombre tuvo sed.
Así de transparente, como el agua cristalina de un buen manantial, en el armonioso ritmo de las palabras, este poeta y sacerdote, hacen flamear en el cielo de su amor a los hombres y mujeres olvidados de su ministerio.
Siempre amó y compartió su apostolado con los más humildes, de vida franciscana, actualmente conversa con fluidez las lenguas aborígenes de esa gran nación de aymaras y quechas (comarca), donde todos los días, entre el sahumerio de las nubes blancas que rondan abrazadas al cielo azul de su Juliaca querida, y los luceros del alba danzan en rituales de despedida ante la cercanía del amanecer, este singular pastor de las altas cumbres, todos los días enciende las fogatas de sus plegarias, llenas de amor. Nunca cobró un solo centavo por los actos sacramentales que le toca realizar en su jurisdicción eclesial. ¡Así es, este singular sacerdote iqueño, moble y generoso hasta el borde de las lágrimas, hoy convertido en uno de los principales referentes de esa pujante y altiva Juliaca, su segunda tierra por adopción espiritual.
En esta breve semblanza, finalmente, permítaseme traer a colación las palabras pronunciadas en un acto similar por el escritor uruguayo Eduardo Galeano, pues se circunscriben plenamente como si hubieran sido hilvanadas para este homenaje enlazada a ese nudo del tiempo y espacio, representados plenamente en sus seis poemarios, nacida en la tercera orilla de ese río caudaloso que es su vida, en la que sólo los escogidos como él, logran forjar, “esa tercera orilla, que fluye del encuentro de otros dos, que florecieron y se multiplicaron juntas entre el calor de la iglesia y la universalidad de la palabra, hecha poesía, donde la voz del sacerdote y del poeta, al unísono comparten espacios de amor al servicio del ser humano”, considerado como el templo superior de la creación divina.Desde estas líneas, resaltamos su ejemplar ejecutoria sacerdotal y distinguida presencia en la poética social nacional, pues en cada uno de sus actos y oraciones, sus palabras siempre se circunscribieron en esa incesante búsqueda de bienestar para los hombres y mujeres excluidos de nuestro país, especialmente de las zonas alto andinas en cuyas vertientes la pobreza y extrema pobreza siempre han sido un paisaje común, donde la intensidad y la dimensión de las palabras suelen temblar en el aire, abrazados al dolor constante del hombre y la mujer, en cuyas manos y pies, la vida suele cargar muchos rostros de olvido, y abarca más que un bajo ingreso económico, mala salud, falta de vivienda y una adecuada educación, que reflejan conmovedoramente ese doliente abandono en que se encuentran .

miércoles 10 de junio de 2009

Fuego del cadalso a ojos vacuos de amburana cearensis


Gloria Dávila Espinoza (*)

Soy...
moud,
muud,
hammaca...
hamaaaaaaaaaaaaaaca……
amburana cearensis
hija y madre,
padre y abuelo
de
loros machacos
pumas,
águilas,
jaguares
y caimanes
deslizándose dócilmente
en anatomías de cuerpos
tupidos de pigmento en arco iris
de aire puro
en simbiosis.
Soy
fuego
y sombra
si tú lo quieres
hamaca,
cruz,
cadalso
o portal de luz
bebida de
calma
de guerra
y látigo de
fuego
hielo
tibio
y candente.

Soy...
esencia
de tu vida
de tu muerte,
de tus ojos
que hoy son
gruesas
gotas de ríos
en raudas caídas
de plata
o diamantes ocultos
en tupidas selvas vírgenes,
y tú vienes
mezquino
y resumes
mi cuerpo
a páginas antiguas
de alcobas
de alelí
orquídeas
o
nauseabundos olores
repleto de alcoholes
en tanto
oigo el canto
de mis tristes aves
que a mi puerto arriban
dibujando sonrisas
hecho sólo ecos
que a tu razón
le son
nada o poco
; indiferentes.
Soy la Madre Diosa del Mundo,
soy...
esfinge elemental
ritual de imágenes
Iaooooo,
iaaaaaoooooo…
alma primordial,
soy del viento la cumbre
y de la mar sus profundas aguas.

Hoy...
te miro desde aquí,
desde mi elaborada sabia
en súmmun de raíces
fundidas en tierras profundas
entre ronsocos,
jabalíes,
shapajas
setas rojas
añujes,
manatíes
que en danza triunfal
pipean
el humo del toé
pero, eso soy si lo quieres
y
acaso no…
tus manos
tus garras
pezuñas
tu cuerpo
y mente
tu magma
y etérica esencia
pero,
no olvides…
que mientras
en tu altar

Sueñas
espejos mágicos
no habrá mañanas.
Soy tu esencia
tu alimento
tu pútrido vientre
o tu límpido fin
hecho sonajas,
tu génesis,
tu alfa y omega
Tu averno o ciénagas.

Soy…
eso soy
y
mucho más
un árbol (sombra)
hecho cenizas
de perdidas semillas
que arrastran cadenas
desde ayer
hoy
y
siempre.
¡Eso soy…, si tu lo quieres, sólo sombras y muerte!

(*)Poema del libro"Kantos de Ishpingo", dedicado a la amazonía


ALBERTO PIZANGO

(poema dedicado a Rafael Vásquez, Víctor Isla,
Yaneth Cajahuanca, Juana Huancahuari
y Marisol Espinoza)

Jimmy Calla Colana
Por orden del hombre blanco
Invadieron y quemaron tus chozas
te quitaron tus tierras
descuartizaron tus pájaros
cortaron tus árboles
quemaron tus bosques
envenenaron tus aguas.
Te vistes con hojas, plumas y harapos.

Sólo reclamas
lo que es tuyo,
y te pertenecen por siempre.
Hermano mío.

Mi corazon se desgarra
mis ojos lloran sangre
que gran suplicio
que gran martirio
cuanto odio enluta mi alma.

Hasta la muerte está triste.
Hermanos, que vivieron antes,
mucho antes que nosotros
Hermanos, que resistieron la invasión occidental

Hermanos, orgullo de nuestra identidadofrendaron sus vidas por los árboles, pájaros,ríos, montañas, bosques, tierras;
todo es tuyo.

Hermanos míos,
hombres blancos
dijeron diálogo,
pero por aire y tierra te mataron.
y te votaron al río
¡que gran genocidio!
¡que gran etnocidio!


Te desalojaron y te quitaron todo
para ellos no sois ciudadanos
para ellos no sois castellano, no sois cívico
para ellos sois chunchos salvajes
y ahora terroristas
¡que hipocresía!
¡que santurronería!


La metrópoli balconeril contempla tu sangre
que ilumina un nuevo amanecer.
Tus cuerpos están humeantes
tu corazón está perforado y abatido.

Hoy escondido entre las nubes
con hermosas plumas de vistosos colores
te convertirás en rocío manantial
y volverás nuevamente
a renacer entre nosotros.

Haremos hervir en una olla de barro, petróleo,
y le haremos tomar hasta la última gota
al genocida y cagueta .Alan García. LO JURO,

miércoles 3 de junio de 2009

De verdad, Vallejo en los infiernos


Eduardo González Viaña

César Vallejo escuchó los pasos de su madre trajinando en la cocina y tarareando una canción. Su voz era sobrenatural. Iluminaba los espacios y hacía que se perdieran el peso y la densidad de los objetos.
Escuchándola, y sin darse cuenta, César dejó caer la taza de café y aquella no hizo ruido al chocar contra el suelo. Cuando la madre caminaba cantando, el mundo recuperaba la naturaleza musical de su origen. La luz se partía. Los arroyos y las montañas, el viento y los árboles parecía que cantaban. Llegaba la noche, y hasta la luz de la Luna comenzaba a temblar.”
-Ahora, no me diga usted que este libro es cien por ciento real- me reclama un periodista italiano con motivo de la edición de mi novela “Vallejo en los infiernos” en ese idioma.
Acaba de leer en voz alta el fragmento anterior, y, aunque lo considera bello, le fastidia que una taza de café no haga ruido al chocar con el suelo.
-No. No es real.-respondo.
- Ah… ¿Admite usted que lo que escribe no es real?
-No es real una vez. Lo es dos, tres y muchas veces más.
Lo digo por varias razones.
La primera: Como lo denuncio en mi novela, César Vallejo fue en realidad un preso político y un candidato a pasar largo tiempo en la cárcel o a morir de súbito castigado por sus ideas socialistas. Los críticos y comentaristas de su obra suelen dedicar sólo unas líneas breves –y a veces mezquinas- a este hecho, que es fundamental en la gesta de “Trilce” y en la comprensión de ese libro y del propio país que le da origen.
Nuestro poeta fue testigo y denunciante de un acto criminal ocurrido en Santiago de Chuco, su pueblo, (1920) cuando azuzados por los poderosos, los gendarmes acantonados allí se levantaron en armas, intentaron eliminar a las autoridades locales y asesinaron a un intelectual amigo del poeta. Con piedras y con sus propias fuerzas, los vecinos impidieron que aquello se convirtiera en un genocidio.
La acción judicial fue iniciada contra los gendarmes y sus instigadores. Sin embargo, movida por fuerzas misteriosas, la Corte Superior de Trujillo la convirtió en una investigación judicial contra los denunciantes y las propias víctimas. El juez ad hoc enviado al lugar de los hechos festinó trámites, fabricó pruebas, inventó personas, dibujó firmas de personas ausentes y, bajo tortura, obtuvo la confesión de un supuesto autor material de los crímenes quien decía haber sido armado por Vallejo.
Cuando el abogado del poeta, pidió que el supuesto sicario fuera llevado ante la Corte de Trujillo, la “justicia” lo envió atado al lomo de una mula bajo custodia armada. A la mitad del camino, sus captores lo bajaron del animal y lo mataron a balazos aduciendo que había intentado huir.
Por casualidad, el juez ad hoc era también abogado de poderosas empresas donde habían estallado sublevaciones sociales, Casagrande, que en vez de salarios ofrecía coca y raciones de comida a sus trabajadores, y Quiruvilca, la mina donde miles de indios eran empujados a trabajar 20 horas al día hasta la extenuación, la tuberculosis y la muerte.
En la Universidad de Trujillo, había nacido entonces una generación de jóvenes intelectuales atraídos por el socialismo, por el anarquismo o por la sola idea cristiana de liberar a los oprimidos. Las grandes empresas y sus agentes querían escarmentarlos, inventarles algún sambenito y eliminarlos físicamente si fuera posible. Vallejo fue la víctima escogida, el incendiario, el terrorista de la época.
La segunda razón para aducir la realidad de mi novela es algo que no se suele contar: Vallejo, uno de los grandes poetas de la lengua castellana en el siglo XX, no pudo regresar jamás a su país. Si lo hubiera hecho, habría sido conducido de inmediato a los infiernos de alguna cárcel tremebunda. Ello se debe a que el proceso penal instaurado contra él nunca se extinguió, y sus enemigos anduvieron todo el tiempo buscando la extradición.
Los comentarios académicos obvian este hecho, y aluden a una risible “pasión metafísica” su imposible retorno.
La tercera razón, por fin, es que lo que fue real en 1920 se repite hasta la saciedad en nuestro tiempo. Quiruvilca, -denunciada por Vallejo en su “Tungsteno” y evocada en mi libro “Vallejo en los infiernos”- se parece entrañablemente en los días actuales a Yanacocha. Esta mina de oro, la más rica del mundo, se encuentra ubicada en Cajamarca, una región “vallejiana” en la que el setenta por ciento de la población padece extrema pobreza. Las denuncias de contaminación son frecuentes. Por fin, los sacerdotes que encabezan la protesta son amenazados de muerte y perseguidos por una banda de forajidos en estrecha relación con el cuerpo de seguridad de la mina.
-Amigo Gianluigi.- le digo al periodista. -Tiene usted razón. “Vallejo en los infiernos” no es real una vez. Lo es una y otra vez. Espero que no por mucho tiempo. Y también es real que un facineroso a sueldo, armado de un martillo, esperaba al poeta para acabar con él en las oscuridades del calabozo donde pasó su primera noche.
Esas son realidades diabólicas. Otras, y muy diferentes son las realidades poéticas. Y por obra de ellas, es verdad que la taza de café se quedó flotando. Y también es verdad que:
“Cuando la madre caminaba cantando, el mundo recuperaba la naturaleza musical de su origen. La luz se partía. Los arroyos y las montañas, el viento y los árboles parecía que cantaban. Llegaba la noche, y hasta la luz de la Luna comenzaba a temblar.”


Fuente:Bosque de Palabras (Julio Carmona)Ejecutado por Antenor Maravi Izarra

jueves 21 de mayo de 2009

¿ Por qué cantamos ?


Antenor Maravi Izarra

Nota de Redacción: Hace 6 años y 5 meses atrás, a propósito de las elecciones de las nuevas autoridades de la Región Ica,parafraseando el bello poema de Mario Benedetti: ¿Por qué cantamos?, escribí este artículo en el Periódico regional LA VOZ DE ICA, cargado de sueños y rogativas por el cambio de Ica, ¿Se cumplieron estos cambios?, el pueblo sabe que no. En todo caso, esta segunda publicación cyber espacial, sirva como un homenaje a este distinguido poeta y escritor latinoamericano que acaba de fallecer.¡Te queremos Mario!porque tus letras fueron caricias, nuestros acordes cotidianos, porque tu voz y tu pluma siempre estarán con nosotros, codo a codo, mucho más que dos...

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En una tertulia de poetas, uno de los presentes le preguntó a Mario Benedetti, ¿Por qué cantamos?, ¿Si cada hora viene con desilusiones, si el tiempo es una cueva de promesas y ladrones, la vida es más que un blanco móvil, si el pueblo se muere de tristeza y el corazón del hombre se hace añicos en cada instante antes de que explote la vergüenza..?.Benedetti, respondió: “Cantamos porque los sobrevivientes y nuestros muertos quieren que cantemos. Cantamos porque el grito no es bastante y no es bastante el llanto ni la bronca, cantamos porque creemos en la voz del pueblo, y porque un día venceremos toda esta pesadilla, donde las autoridades empiecen a entender que su responsabilidad mayor es estar al lado del pueblo y servir sus nobles ideales; y cantamos porque somos militantes de la vida y porque no podemos ni queremos dejar que la canción se haga cenizas”.
Parafraseando al insigne poeta uruguayo, en estas líneas permítaseme sembrar los surcos de la canción de la esperanza y los sueños renovados para el pueblo iqueño, porque a partir del primer día hábil del próximo año, empiecen de veras a abrirse nuevos asideros y voluntades que posibiliten romper esa toldera de marasmo e indolencia cívica, en el que muy a pesar nuestro, poco a poco nos hemos acostumbrado a compartir una realidad caótica y a veces vergonzante.
Ya tenemos nuevas autoridades, un tercio de la población electoral apostó por un gobierno aprista, tanto para la gestión municipal como para la administración del nuevo gobierno regional. Dios quiera que el pueblo no se haya equivocado una vez más, pues estas elecciones representan esa canción de la esperanza renovada, con la necesaria búsqueda de nuevas alternativas y posibilidades de real cambio, de participación del pueblo en los asuntos que a todos nos compete. Por encima de los resultados y las propuestas electorales, que ciertamente fueron escasos y en algunos casos tremendistas, confiamos que las nuevas autoridades a diferencia de los viejos tiempos del sectarismo, empiecen a sumar esfuerzos y voluntades sin distingo de ninguna índole, solamente así será posible salir de esa toldera asfixiante.
Reza un viejo proverbio:”Todo pueblo tiene la autoridad que se merece”, y en esta oportunidad esperamos no habernos equivocado, al contrario como en la vieja canción del ángelus, sea realmente el anunciar de una nueva etapa, que nuestros corazones y mentes sirvan para honrar al pueblo que a unos los vio nacer y a otros nos cobija con tanta generosidad. No es hora de lamentos ni de desencuentros, es hora de sumar, las reservas morales del pueblo iqueño así lo demandan.
Más allá de las diferencias políticas, el pueblo exige nuevos roles, que la cultura de permanente confrontación ceda al paso a una nueva cultura política de cooperación. Es ineludible y muy necesario que los viejos y honrosos conceptos de la moral, la ética y la transparencia sean los rasgos distintivos de quienes próximamente asumirán la histórica responsabilidad de no defraudar nunca más la voluntad del pueblo que los eligió.
Publicado en La Voz de Ica 07/12/2002

martes 19 de mayo de 2009

Benedetti: el mundo llora su partida

Julián Pérez Porto

La alegría no duró demasiado. Como sabrá la mayoría de ustedes, diez días después de haber obtenido el alta médica que le permitió regresar a su hogar, la muerte se apoderó del cuerpo de Mario Benedetti y ya no hubo cadena de poesía, rezos ni esfuerzos que surtieran efectos positivos sobre su salud.
Frente a esta realidad inevitable pero que no deja de doler, sólo queda espacio para la resignación y el consuelo de su bienestar. Este destacado escritor uruguayo ya no nos acompaña de forma física pero, tal como sucedió hasta ahora, su figura aparecerá siempre que alguien lea algunas de sus obras o recuerde lo más excelso de la poesía.
Sobre su partida, ocurrida durante la jornada de ayer en Montevideo, no queda mucho por decir. No deben existir muchos rincones del planeta en los cuales esta lamentable pérdida no se haya convertido en la noticia del día, por eso desde Poemas del Alma preferimos centrar la información de hoy en la historia de vida de este autor admirado, respetado y querido por millones de personas.
Benedetti en pocas líneas
A diferencia de otros casos, esta vez no es necesario volver a desarrollar una biografía para descubrir quién fue, es y será Mario Benedetti.
Si uno reserva algunas horas para disfrutar de obras como “La Tregua”, “Montevideanos”, “La muerte y otras sorpresas”, “Recuerdos olvidados” y “El porvenir de mi pasado”, encontrará a un uruguayo que supo brillar no sólo como poeta, sino también como novelista, ensayista y cuentista.
Por otra parte, basta con conocer las repercusiones que ha tenido su muerte para confirmar la grandeza y la importancia de este prolífico autor que nació en la República Oriental del Uruguay el 14 de septiembre de 1920.
María Simón, la ministra de Cultura del territorio charrúa, por ejemplo, recordó a Mario como a un hombre que “vivió con mucha intensidad”. Para ella, la partida de este “ícono de la cultura uruguaya”, tal como lo definió ante la prensa, no constituye una pérdida porque Benedetti no dejará de formar parte de la identidad nacional uruguaya.
Más conmovido por la estrecha relación que lo unía a este distinguido poeta que, en una oportunidad, aseguró que “la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida”, el escritor Mauricio Ronsencof señaló ante la agencia EFE que este fallecimiento deja a la literatura de habla hispana “sin una figura de primer nivel que regaló talento y dignidad” y a él, sin su hermano y amigo.
Su perfil más reconocido
Hace un tiempo, Delfina Acosta publicó en Poemas del Alma un artículo basado en la faceta más elogiada y admirada de Benedetti: la de poeta.
En ese contexto, la narradora, poetisa y periodista paraguaya lo definió como un representante de la poesía vinculada a la reflexión, al amor y a las causas sociales. Por supuesto, cada una de esas asociaciones está respaldada por ejemplos concretos.
En “Asunción de ti”, por citar sólo uno de sus textos, el autor nos invita a meditar sobre el afecto, mientras que, en “Enamorarse y no”, nos ofrece una detallada descripción del enamoramiento. Asimismo, en “Un padrenuestro latinoamericano”, “Noción de patria” y “Oda a la pacificación”, este escritor que, en los últimos tiempos, estaba algo cansado de recibir homenajes, vierte sus pensamientos en materia social.
Aunque no fueron escritas en estos días, las palabras que Benedetti eligió para componer “Hasta mañana” cobran un valor absoluto y un sentido profundo en estos momentos.
En esta obra, el literato que llegó a recomendar, en otra de sus poesías, “no tutearse con la muerte y disfrutar mientras se pueda” dice, entre otras frases, “voy a cerrar los ojos en voz baja / voy a meterme a tientas en el sueño” para continuar con “yo me siento lejos, tan pequeño / que a Dios invoco, pero no le pido / nada, con tal de compartir apenas / este universo que hemos conseguido”.
Repercusiones en la prensa
Como era de esperarse, la noticia acerca del fallecimiento de Mario Benedetti no tardó en dar la vuelta al mundo. De ayer a hoy, cientos de publicaciones, tanto impresas como digitales, dedicaron amplios espacios a esta información.
Uno de los que anunció con pesar esta muerte fue “El Comercio Digital”, un medio que presentó al uruguayo como “el poeta del amor y el compromiso social”. De forma similar, “El Diario Montañés” eligió abordar la cuestión a través del título: “Muere Mario Benedetti, mito de la literatura en busca de la utopía y el compromiso social”.
“Un emblema de la literatura”, “Mario Benedetti no muere” y “Muere Benedetti, poeta que nos ayudó a caminar hacia la utopía”, han sido otros de los titulares elegidos para difundir este triste hecho que enluta a la literatura universal.
Mientras cada uno de nosotros lo mantiene en el recuerdo, algunos lo lloran y otros ya lo echan de menos, este genio de las letras que ha acumulado prestigiosos galardones tales como el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el Premio Iberoamericano José Martí y el Premio Internacional Menéndez Pelayo, entre otros, debe estar tiñendo a las nubes con su poesía y hallando una respuesta a aquella vieja duda que el poeta había manifestado años atrás acerca de la existencia de Dios. “Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda”, había dicho en una oportunidad este gran maestro uruguayo al que hoy despedimos con tristeza.